Oh niña entre las rosas rotas, oh presión de palomas exiliadas, oh presidio de peces y rosales, tu alma es una botella llena de sal sedienta y tu piel una campana llena de uvas ácidas. Por desgracia no tengo para darte sino uñas o pestañas, o pianos derretidos, o sueños que salen de mi corazón a borbotones, polvorientos sueños que corren como jinetes negros, sueños llenos de velocidades y desgracias. Sólo puedo quererte con besos y amapolas hundidos en la prohibición de sabernos y no poder, con guirnaldas mojadas por la lluvia suaves como el cactus incomprendido, mirando cenicientos caballos y perros amarillos. Sólo puedo quererte con olas a la espalda, entre vagos golpes de azufre y aguas ensimismadas, nadando en contra de los cementerios que corren en ciertos ríos con pasto mojado creciendo sobre las tristes tumbas de yeso, nadando a través de corazones sumergidos, amores muertos y pálidas planillas de niños insepultos. Hay mucha muerte, muchos acontecimientos funerarios en mis desamparadas pasiones y desolados besos, hay el agua que cae en mi cabeza, mientras crece mi pelo, un agua como el tiempo, un agua negra desencadenada con una voz nocturna, con un grito de pájaro en la lluvia, con una interminable sombra de ala mojada que protege mis huesos. Mientras me visto, mientras interminablemente me miro en los espejos buscándote sin suerte y en los vidrios, oigo que alguien me sigue llamándome a sollozos con una triste voz podrida por el tiempo. Y mientras tanto tú estás de pie sobre la tierra, llena de dientes y relámpagos. Tú propagas los besos y matas las hormigas.Tú lloras de salud, de cebolla, de abeja, de abecedario ardiendo. Tú eres como una espada azul y verde y ondulas al tocarte, como un río. Ven a mi alma vestida de blanco, con un ramo de ensangrentadas rosas y copas de cenizas, ven con una manzana y un caballo, porque allí hay una sala oscura y un candelabro roto, unas sillas torcidas que esperan el invierno, y una paloma muerta, con un número y entre tanto llanto, apuro al quebranto este canto, para decirte entretanto. Que no es por el miento, sino porque siento el pequeño tormento de un alma sin sentimiento. Y no es el mejor momento, para estar exento en pensamiento, aunque esta vez te lo consiento. Que por más que busco e intento aferrarme al juramento, dejaste anclada tu vida, en la boca del sediento en el corazón sangriento de una pena sin aliento.
"Unión de lamentos en la Platja de la Barceloneta"
Verano del 2012
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S
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