El amor, cuantos recuerdos hermosos nos hace evocar esa palabra
mágica. Aunque para infinidad de personas estos recuerdos van acompañados de terribles
momentos de dolor, sensación de fracaso e incluso inseguridad. El amor nos debería hacer felices y debería ser un instrumento para
hacernos más completos, en todos los sentidos. El problema viene cuando nos
encontramos ante un fracaso sentimental, o incluso varios.
Este tipo de sucesos nos hace, en ocasiones, infravalorarnos y cuestionar
nuestra valía, ciega e innegable, como personas, lo que comúnmente nos arrastra
a una crisis que podríamos denominar "existencial" y que en casos
extremos puede desembocar en depresión. Hay personas que se culpan a sí
mismas de estos fracasos de pareja, recordemos siempre que la pareja está
compuesta por dos, por lo tanto el fracaso no suele ser sólo consecuencia de las
acciones de una sola persona, lo que sin duda es un error. Es imposible
describir todos los sentimientos que pueden inundar a una persona que está
pasando por ello, porque cada persona es diferente de las demás y, por tanto,
estos tipos de ideas son infinitos. Existen varios modelos que han sido
propuestos por investigadores del tema, pero centrándonos en el de “Rusbult” que
explica las razones de los fracasos amorosos quizá consigamos encontrar una
explicación a porqué se producen, y el reconocimiento de éste nos ayude a
encontrar el camino para superarlo. Normalmente es un miembro de la pareja
el que se da más cuenta de que la relación está empezando a resquebrajarse. Ante
esto, puede tomar dos caminos el activo o el pasivo. No podríamos decir cuál es
el más apropiado, porque como ya he dicho anteriormente, cada persona es un
mundo. La decisión más drástica, aunque no por ello la peor consiste en cortar
con la relación, esta es una decisión activa negativa; activa
porque hace algo pero negativa porque no intenta arreglar las diferencias. Pero
hay que tener en cuenta que aunque quizá sea la que más nos duela, hay muchas
veces que es el modo más sano de terminar con una relación que nos está
destrozando. Otra opción más positiva es intentar arreglar los problemas que
existen en el seno de esa relación; esta decisión es sin duda muy positiva,
porque se ve que todavía hay interés en la pareja. Pero hay ocasiones en las
que no supone si no una pérdida de tiempo porque quizá ya se ha intentado más
veces y no ha funcionado, pero hay verdadero temor a romper con la pareja y se
sigue intentando sin acierto.Dentro de las opciones pasivas está el abandono de la relación
esperando que los problemas se vuelvan cada vez peores, esta es una decisión
nefasta, es una actitud sumamente cobarde, ya que demuestra lo poco que le
interesa su pareja porque no hace nada por arreglar los problemas ni tampoco un
intento de terminar con la relación, sino que se mantiene pasivo y sin
esperanza, lo que sin duda minará a la pareja sin remedio. La última opción que
nos proporciona este modelo es lo que se denomina lealtad, que consiste en no
hacer nada esperando que la relación se recupere por sí misma. Esta es una
opción que tampoco es la apropiada porque no intenta solucionar los déficits de
esa relación, pero, sin embargo, aunque no sea de la mejor manera posible
demuestra que aún hay interés por la pareja, aunque no tenga el valor
suficiente para enfrentarse a los problemas cara a cara. Está claro que
cualquier solución que se tome en este sentido es dolorosa porque acaba con la
pareja, pero conociendo los caminos que la llevan a dar por zanjada su
relación, es probable que entendamos algo más de esta situación que todos
esperamos que nunca nos ocurra, ni como agentes ni como pacientes, porque de
igual modo es una situación difícil de afrontar, pero
que sin ninguna duda no es un determinante que nos pueda privar de la felicidad
que nos espera en el camino que es nuestra vida. Finalmente, en el mar de los
sentimientos muchos amores nadarán como peces a través de nuestra existencia. El que
no haya perdido amores será porque nunca ganó otros . No se puede entender realmente el
significado verdadero del amor sin su agridulce consecuencia llamada desamor. Y la
gran pregunta es: ¿Cuándo tirarás definitivamente el anzuelo?
"Juego de pareja en Barcelona"
Primavera del 2013
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S
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