Dicen que el cabaret nació con la Revolución francesa en la segunda mitad del siglo XIX. El significado de esta palabra era taberna y se la empezó a utilizar para denominar los shows de espectáculos. El cabaret, era una mezcla de música y baile con el humor, el ilusionismo y otras artes. También se mostraban en muchos shows las pantomimas de homosexuales y lesbianas, un tema tabú para la época pero de mofa general hasta la actualidad y más aún en lares oscuros como éste. Uno de los cabarets más famosos fue el Moulin Rouge de Paris, construido en el año 1889 por el carismático Joseph Oller, y que sin duda fue el que más trascendencia logró a través de muchas décadas. No obstante, Le Chat Noir en Montmartre de Paris en 1881 fue el primer cabaret famoso y asediado por criaturas nocturnas de la ciudad luz. Muchos de sus clientes eran escritores pero la mayoría eran pintores y estudiantes de Bellas Artes, quienes solían ser fieles clientes de los placeres noctámbulos parisinos que ofrecían estos recintos. No yendo muy lejos, en la iluminada Barcelona de fines del siglo XIX, surgieron grandes antros nocturnos como el legendario “Els Quatre Gats” en pleno corazón barcelonés. Un rival de peso para el viejo “Molino” de Paralell, vigente hasta la fecha. Los primeros espectáculos de cabaret no tenían prácticamente ninguna semejanza con el music hall, ya que consistían, principalmente, en actuaciones de bailarinas de can-can, cantautores y travestís, como también mujeres disfrazadas de varones, espectáculos que no formaban parte del repertorio habitual del music hall. Además, el can can había sido prohibido por la censura en el Reino Unido. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, los cabarets fueron ofreciendo espectáculos cada vez más variados, por lo que muchos artistas de music hall también fueron artistas de cabaret y viceversa. De todos modos, hubieron países como el Reino Unido, en los que el público prefería los espectáculos de music hall, o como en Estados Unidos donde se prefería los de burlesque. En España, tuvo más éxito sin duda el cabaret. Una forma particular de espectáculo con una mezcla de canción, comedia y baile donde se podía mezclar entusiastas canciones y actos cómicos. El cabaret sin duda, siempre será un templo para la infinidad de pensadores sedientos de explorar sus lados más oscuros. Lástima que aquella magia del cabaret se fue con los años y fue sentenciada casi al olvido por la triste modernidad. Así como también ya no ha de existir aquella sociedad cosmopolita de la época, la cual necesitaba un singular tubo de escape ante la decepción del momento económico y político. No cabe duda, que el cabaret siempre será sinónimo de aquella alegría prohibida por la luz del día y criminalizada por los ojos de aquella hipócrita sociedad ciega ante sus propias taras, aquella misma sociedad que convirtió al cabaret en lo que es hasta hoy, es decir, un icono de la intelectualidad y dirigida estrictamente para gente pensante sedienta de arte y placeres. Sin duda alguna, una especie de reliquia de museo en la historia del hombre.
"Cabaret a la Barcelonesa, Barcelona"
Invierno del 2011
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S
"Cabaret a la Barcelonesa, Barcelona"
Invierno del 2011
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S
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