viernes, 18 de enero de 2013

Mujeriegos




Ya no existen hombres de verdad. ¿Cuántas veces no hemos escuchado ésta frase en boca de alguna mujer? Es realmente lamentable ver cómo ahí afuera hay hombres que simplemente se encargan se difuminar la imagen que las mujeres poseen sobre la verdadera masculinidad. En mi experiencia, a lo largo de mi largo recorrido humano, he logrado identificar que existen dos tipos de hombres que generan una atracción poderosa en una mujer. Por un lado, se encuentran los típicos  mujeriegos de la vieja escuela. Mientras por el otro, aquellos seductores reales, una raza de hombre condenada casi a la extinción. El mujeriego es un triste fantasma de masculinidad, marcado por espectros de un pasado espinado que tiene frecuentemente la imagen de una mujer que le dañó. Es un mentiroso por esencia, y un experto jugador de emociones. El mujeriego posee habilidades seductivas innatas o aprendidas a lo largo de su vida, habilidades sumamente poderosas que le permiten literalmente estar con cualquier mujer que desee. El mujeriego es un lobo con piel de oveja, pose  una destreza impresionante para manejar sus palabras, que llegan en el momento justo a oídos de mujeres que desean un escape a su gris rutina de vida. El mujeriego es un oportunista, y no necesita de grandes esfuerzos para acercar a una mujer a su lado porque sabe que ellas ya se sienten atraídas hacia él casi de manera automática. El mujeriego, animal omnívoro por naturaleza,  atrae a las mujeres con mentiras y falsas expectativas de un romance perfecto, vendiendo ideas de relaciones duraderas y estables a la a las desdichadas. El mujeriego conoce perfectamente que las mujeres son seres emocionales e idealistas por origen, y usa sus habilidades manipuladoras para sacar provecho de ellas prometiéndoles bases estables de un futuro de augurio emocional, cuando en realidad basa su teoría en una vana mentira. Cuando una mujer dice "Yo nunca podría estar con un hombre como tú", él lobo se ríe internamente, porque sabe que tarde o temprano ella caerá en sus redes irremediablemente. Un mujeriego oculta su verdadera identidad a las mujeres que desea seducir, cuando le preguntan si ha estado con varias chicas, él lo niega rotundamente, el "TE AMO" es su frase estandarte, y el "ERES LA ÚNICA" es simplemente su escudo de batalla. Si tiene novia, dice que no la tiene, si es casado lo oculta aún más, aparenta ser el jinete que toda mujer desea, cabalgando sobre un caballo blanco y cargando un cofre con oro titulado "FELICES POR SIEMPRE". El mujeriego es un artista de lo falso, juega con la mujer que está a su paso y logra tener de ella todo lo que desea, y ella le da todo sin restricciones porque ella está esperanzada de que algún día, él lograra cambiar, y ella vive día y noche luchando para que así sea. Para ella, el querer cambiar al mujeriego es una sensación adictiva que la lleva a cometer enormes estupideces. Sin embargo, ella NO sabe que todo lo que el mujeriego hace es porque en su interior tiene un miedo terrible a ser rechazado por los seres que odia y teme, es decir, las mujeres, porque para él, el estar con una mujer es lo único que le brinda identidad y validación. Una triste paradoja, la sentencia frecuente para aquel intento de hombre. Al final del día la historia siempre tiene el mismo desenlace. Un mujeriego que huye hiriendo con su estocada a cada mujer que encuentra en el camino y una mujer que llora porque una vez más alguien jugó con sus sentimientos, dejándole un amargo sabor de boca que ella tratará de desquitarse con todos los buenos tipos que lleguen a su vida, desquitándose con ellos de todos los males que el mujeriego le dejó y dejando una estela de hombres destrozados que la culparán por sus sueños rotos.  Al final de la historia, todo ha de ser un complicado circulo vicioso que se repetirá una y otra vez sin pausa ni prisa, ya que el mujeriego tiene su origen en la mujer. Aquel ser que se creó por el dolor varonil desde épocas arcaicas. Una dulce condena convertida en cuerpo y alma, digno motivo de disfrute y sufrimiento al cual todos estaremos eternamente sentenciados.


"Hombre romano contemplando el panorama"
Primavera del 2012
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino 
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S

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