martes, 22 de enero de 2013

Cuestión de Colores



¿En qué se diferencia Oriente de Occidente y viceversa? En tanto Occidente siempre ha mostrado un mayor interés por lo racional, lo jurídico, lo organizativo y lo práctico, Oriente lo hizo por las cuestiones especulativas, el simbolismo y la mística, permaneciendo en la tradición sin admitir impulsos destacados de progreso o desarrollo. Tales diferencias fundamentales pronto se trasladaron a las relaciones  “Iglesia – Estado” Los orientales insertos en el mundo de las ideas renunciaron al mundo profano que entregaron totalmente el dominio y custodia del Estado. Al referirme a un mundo sin fronteras, estoy usando una definición similar a la actualmente más popular: La Globalización, que igualmente señala y agrava las antiguas contradicciones. De la Globalización se suele afirmar con frecuencia que se trata de un proceso de “OCCIDENTALIZACION” del mundo.  Al respecto parece existir un acuerdo tácito entre sus defensores y sus detractores; aquéllos que comparten una visión optimista ven en ella una contribución de la civilización occidental al mundo contemporáneo. Otros, en cambio la distinguen como un instrumento para ahondar las diferencias entre el mundo hiperdesarrollado y el subdesarrollado. Conozco y leo a pensadores eurocentristas, que hablan y escriben una historia hecha a la medida de esa percepción, resaltando orgullosamente que todos los desarrollos fundamentales se originaron en Europa. Considero que comenten un grave error conceptual pecando de ignorancia histórica al destacar al pensamiento eurocentrista, como el punto de partida de la civilización y la cultural mundial. Hay que tener en cuenta que la “HISTORIA DE LAS IDEAS”, permite realizar constataciones bastante sorprendentes y reducir algunas concepciones a su justo valor. Es justo reconocerle a Europa que con la fuerza renovadora del Renacimiento, luego con el apoyo de la Ilustración, más tarde de la Revolución Industrial y por último merced al aumento masivo en los niveles en tecnología y de educación (conjuntamente con Estados Unidos y Japón), concretaron un aporte importantísimo a la cultura mundial, que sólo, algunos supieron aprovechar; en tanto, en otros atizaron el fuego de una confrontación inscripta en el desnivel que existe y que se ahonda entre los países industrializados que con sus políticas proteccionistas y practican la conducta del "más fuerte". Es importante tener en cuenta que en aquel mundo que recoge la Historia Antigua, las culturas no pueden analizarse ni catalogarse como un producto de circunstancias locales. Analizando el punto de partida de muchos desarrollos que han ido cambiando los perfiles de múltiples sociedades, el aporte del Occidente eurocentrista ni siquiera aparece. Es recién en el siglo XV, cuando se concreta lo que los geopolíticos denominan  "EL ATLANTICO TRANSVERSAL"; cuando Europa descubre Amerindia, con todas sus riquezas y sus culturas aborígenes; cuando observa asombrada los testimonios que los conquistadores, muy pronto convirtieron en ruinas (hoy turísticas como las pirámides de los Mayas, el cero del calendario Azteca o las ruinas de Machu Picchu). Fue el siglo XV cuando Europa se asomó al MUNDO SIN FRONTERAS, que antes había sido conocido por vikingos y fenicios. Recordemos que Colón llegó a La Española por un error de apreciación equinoccial y Vicente Yánez Pinzón arribó a costas del norte brasileño gracias al beneficio de los vientos alisios. No es necesario llegar a la Ilustración ( mucho menos al Romanticismo)  para que surgiera la existencia de un mundo ampliado, intercultural. Esto también se lo debemos a los pueblos del mar, a la evangelización jesuítica y dominica en Indoamérica como en el Lejano Oriente; al asiento de los moros en la península ibérica, puente al fin, por el cual el Occidente, nuevamente, descubrió una deuda con la cultura greco-romana, expresadas en su religión y en su arquitectura. ¿Y sería posible en pleno siglo XXI imaginar un mundo sin fronteras? Un mundo donde tanto individuos de Occidente y Oriente logren superar aquellas barreras socioculturales y religiosas, fomentando  la unión de ideas y el respeto mutuo por sus respectivas historias. Aquel mundo donde los conflictos pertenezcan a un pasado arcaico y donde sea posible imaginar un alentador futuro cada vez más fructífero entre los pueblos. Sí hay pecados que no le gustan al divino que dice estar ahí arriba,  supongo que el mío al pecar de utópico no le incomodará en lo más mínimo. Total, Dios también se vendió al dinero y  éste a las armas, sus extremidades favoritas.


"Hombres de Oriente y Occidente, Marruecos"
Verano del 2010
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino 
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S


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