jueves, 13 de septiembre de 2012

Bienvenido a Catalunya



Cada mes de septiembre se celebra el día nacional de Catalunya. Una fecha importante para los catalanes que añoran con librarse de aquella vieja tara llamada España. Un evento natural en el calendario burocrático que hasta el momento no había trascendido en mi vida como exiliado por estas tierras.  Durante mis años como ciudadano extranjero de Catalunya nunca antes sentí tanta emoción colectiva en un solo lugar como sí pasó el último 11 de septiembre. Una emotividad con grandes dosis de catarsis, alegrías, sueños exteriorizados y peticiones al destino de un pueblo cada vez más consciente y orgulloso de sus raíces. Un clamor monumental  que se convirtió en un hecho histórico al lograr unir a casi dos millones de almas catalanas. Familias enteras, niños, ancianos, madres, jóvenes todos ellos marchando dignamente sobre las calles de Barcelona y a un solo grito ¡Independencia! Aquella manifestación superó todas las estadísticas hasta ese momento. Tal capacidad de  convocatoria ni si quiera lo había logrado  el Barça con sus grandes hazañas deportivas de los últimos años. Y eso que el fútbol no ha de contar como causa de lucha social a pesar de ser un gran motivo de unión para los pueblos. Es por eso, que conseguir unir a tanta gente desde tantos puntos del país sólo podría responder a un noble motivo, es decir, las ansias de libertad de un pueblo de por sí autónomo y con identidad propia desde muchísimos siglos atrás. Tanta algarabía logró contagiarme de este noble sentimiento. Por momentos, recordé cuando era niño y mi padre me llevaba en sus hombros a los mítines socialistas de aquella Lima caótica en plena década de los años 80’s. Sentir tanto valor y profunda entrega para tu nación es un privilegio que pocos solemos experimentar de verdad. ¿Y qué pensaría un niño al ver a toda esa gente gritando el sueño libertario de su país? En ese momento me vi reflejado en aquel dulce niño que levantaba alegremente su brazo a los gritos de independencia. Una mezcla de fuerza y dulzura inexplicable ante las palabras de cualquiera.  Hoy por hoy quizás sólo el futuro ha de saber si es que el sueño catalán se hará realidad. No obstante, Catalunya ya triunfó con este ejemplo de patriotismo ante los ojos de España y del mundo entero, ya que resaltar tus colores sin afán de absurdos nacionalismos ha de ser una tarea nada fácil. Una lección que el pueblo digno de Catalunya plasmó para siempre en la retina de muchos y  a la vez nos enseñó cómo sí es posible expresar el sentido de patria de la forma más hermosa y justa.

"Diada Nacional de Catalunya, Barcelona"
Verano del 2012
Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino 
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S





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