sábado, 25 de agosto de 2012

Aventura a la Italiana



Mediados de mayo suele ser una época incesante en el calendario europeo. El frío huye a ritmo lento  mezclándose sutilmente con un calor que ha de mostrar ya sus primeros indicios,  es decir, faldas cortas, cómplices gafas oscuras, pensamientos alegres o sudores imprudentes. Indecisiones meteorológicas, que sin lugar a duda logran contagiar el ánimo de quienes nos auto-llamamos, por así decirlo, pseudo-habitantes de este precioso y maltratado planeta Tierra. Pues bien, no había mucho que pensar y a mis ventilargos años decidí empaparme de este vertiginoso ritmo climático y libro en mano, con Herman Hesse como copiloto de aventura, y junto a otras grandes necesarias drogas culturales, abordé ese ya usual  pájaro metálico de alas motorizadas con dirección a la vieja península itálica. Un centenar de minutos más tarde había llegado por fin a mi destino. Aquel peculiar lugar  plagado de miles de historias y  también conocido como el país de la bota, o como bien diríamos los legendarios varones de buen vivir, la dama de los tacones altos. Ubicado ya en el aeropuerto internacional de Roma Fiumicino, la ciudad del riachuelo en nuestra lengua, curioso nombre para un aeropuerto tan caótico, aunque muy  alegre pero repleto de colillas moribundas de ex cigarrillos por todos lados. Bajo la atenta mirada de dos elegantes y atléticos carabinieri, ¡Boun giorno ragazzi! atinó a vociferar el primer taxista de nariz desarrollada, bigote repeinado y sonrisa innata, porque si hay alguien en este mundo que sabe sonreír de verdad, así el origen sea de dudosa procedencia, ese individuo ha de ser el italiano. Medio día y con el majestuoso sol romano encima de mi cabeza puse rumbo hacia la ciudad eterna. Luego de un periplo europeo prolongado con mil rostros y paisajes plasmados en mi memoria, por fin había llegado el turno para ese brillante, adulzado y seductor país llamado Italia.


"Aeropuerto Internacional de Roma, Italia"
Primavera del 2010

Fotografía y redacción por Denis Vásquez Al Vino
Nikon D3100 / Nikkor 18-55 f/3.5-5.6 AF-S

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